sábado, 15 de diciembre de 2007

En un cuarto de hotel

María Monvel



En cuartito de hotel lindo y desconocido:
-horizontes azules, focos esmerilados-,
en donde entramos juntos, absortos y turbados
por el fiero imposible que habíamos vencido.

El me besó en la boca, y le entregué rendido
mi cuerpo frágil, dulce, deseoso y extenuado....
¡Oh reposo indecible después de lo pasado!
¡Oh delicia inefable después de lo sufrido!

Yo no sentí rubor de mi carne desnuda.
La dicha me ahogaba como una mano ruda
y el cristal de mis ojos se enturbiaba de llanto,

mientras él de rodillas, con sus besos furtivos,
abrazaba el marfil de mis pies sensitivos
con la fiebre ardorosa de su boca de santo.


Un detalle de El beso de Gustave Klimt como pretexto para presentar a mis lectores En un cuarto de hotel, poema que destaca, por su honradez temática y su sensualidad poco usuales en una mujer de principios de siglo, dentro de la obra de la chilena María Monvel . El verdadero nombre de María Monvel era Tilda Brito Letelier, nació en Iquique en 1899 y murió debido a la fragilidad de su salud en 1936, a la edad de 37 años. Después de vivir su infancia en provincia, María se trasladó a la capital donde publicó sus poemas, tradujo a Shakespeare y Goethe, editó libros y acaparó la atención de las revistas de la época, que pusieron en portada su delicada belleza, descrita como frágil y encantadora. Según Gabriela Mistral, María Monvel fue "la mejor poetisa de Chile, pero más que eso: una de las grandes de nuestra América, próxima a Alfonsina Storni por la riqueza del temperamento y a Juana (de Ibarburou) por la espontaneidad”. Publicó siete poemarios: Últimos Poemas (presentado póstumamente por su marido José Donoso), Romances de Ensueños, Fue Así, El Marido Gringo, Poesías, Poetisas de Américas y Sus Mejores Poemas.