lunes, 10 de septiembre de 2007

Sin maíz no hay país (II)


Después de desearles que hayan pasado un magnífico fin de semana continuo con mis comentarios acerca del maíz transgénico. Inicio con una fotografía de nuestra amada escritora Elena Poniatowska, en quien son sinómimos arte y compromiso social, para sumarme a la comunidad que dice NO bajo los siguientes argumentos:

* Dos investigadores de la Universidad de Berkeley, David Quist e Ignacio Chapela, descubrieron en 2001 que en la lejana Sierra Juárez de Oaxaca y en algunos lugares de Puebla las siembras tradicionales de maíz ya estaban contaminadas por transgénicos. El informe original -en inglés- de su investigación puede leerse en http://www.mindfully.org/GE/GE4/Schmeiser-Chapela-Berkeley14oct02.htm

* Un estudio de la Comisión de Cooperación Ambiental de América del Norte denominado Maíz y biodiversidad, realizado por 18 investigadores internacionales y revisado por 23 científicos externos, fue dado a conocer por Greenpeace en octubre de 2004, después de que los gobiernos de Canadá, Estados Unidos y México intentaron ocultarlo. El estudio recomienda explícitamente a los diputados y al Secretario de Medio Ambiente en México detener la importación de maíz transgénico y proteger la diversidad genética de las razas locales de maíz mexicano. Este informe puede conseguirse íntegro en la siguiente dirección: http://www.greenpeace.org/raw/content/mexico/press/reports/ma-iacute-z-y-biodiversidad-e.pdf

* En la Universidad de Caen, Francia, el investigador Gilles Eric Séralini y un equipo de ingeniería genética demostraron que la variedad de maíz que se importa para México, la Mon 863, dañó sangre y riñones a animales de laboratorio. Para dar a conocer este informe sobre "el maíz raticida", Greenpeace tuvo que ganar un juicio a la transnacional Monsanto en Alemania. El reporte original -en francés- de la investigación en http://www.criigen.org/index.php?option=com_content&task=view&id=106&Itemid=47

El problema es que sin considerar esta información ni tomar en cuenta que en Estados Unidos está prohibida la experimentación genética con trigo (¿el cereal del imperio, el de los conquistadores, el de los poderosos blancos?) los senadores del PRI y el PAN aprobaron el 15 de febrero de 2005 una flamante Ley de Bioseguridad que rige la relación de México con los transgénicos. No quiero amargarles (tanto) el día, así que describiré mañana los pormenores.