sábado, 6 de octubre de 2007

Los lugares de El Cid


Un recorrido por los lugares de El Cid empezaría en el poblado de Vivar, su lugar de nacimiento. Situado al norte de España, a 8 kilómetros de la ciudad de Burgos por la carretera a Santander, Vivar es una pequeña comunidad de apenas 140 habitantes dedicada al turismo rural. Si una vez Rodrigo Díaz agregó a su nombre el apellido ‘de Vivar’, en honor a su pueblo natal, ahora la comunidad ostenta, en correspondencia, el nombre de Vivar 'del Cid'.

En la entrada antigua a la ciudad de Burgos está el Arco de Santa María, cuya fachada exterior muestra al Cid con otros héroes y santos. Al interior hay una reproducción de la espada arrebatada por El Cid al rey de Marruecos y un hueso del Cid ‘con certificado de autenticidad’.


El edificio más llamativo de la ciudad de Burgos es, sin embargo, la catedral. Se trata de la única catedral en España considerada por sí misma Patrimonio de la Humanidad. Inspirada en el gótico francés, empezó a construirse en 1221 y se terminó en 1260 aunque después le fueron añadidos elementos del gótico avanzado: las agujas de la fachada y la capilla de los Condestables en el siglo XV y el cimborrio en el siglo XVI.

En el interior de la catedral hay varias capillas y un museo. Los restos del Cid y de su esposa doña Jimena descansan allí desde 1921. Antes estuvieron en el Monasterio de San Pedro de Cardeña, pero durante la ocupación francesa iniciaron un largo peregrinar hasta volver a Burgos a ocupar su emplazamiento actual. Dentro del museo de la Catedral se guarda, en la capilla de Corpus Christi, el cofre lleno de arena que el Cid ofreció como garantía de solvencia a los judíos Raquel y Vidas para que le prestaran dinero antes de salir al destierro.

Según la tradición oral, en la Iglesia de Santa Agueda el Cid hizo jurar al rey Alfonso VI que no había participado en la muerte de su hermano Sancho. Por este motivo el rey ordenó su destierro.

En 1955 fueron inaugurados por el dictador Francisco Franco la Plaza del Mio Cid y este monumento, en virtud del papel de Rodrigo Díaz en la construcción de la cristiandad. La estatua ecuestre muestra a El Cid montado en Babieca. Al lugar converge la Via Cidiana, un andador que parte del puente de San Pablo, con estatuas de diferentes personajes ligados a El Cid, empezando por Doña Ximena.


Y ya que estamos en Burgos no puede faltar una visita a la edificación más antigua de la ciudad. El castillo de Burgos fue construido en el año 884, como fortaleza contra los musulmanes. Destruido en 1813 por el ejército de Napoleón, alberga hoy un Museo de historia de la ciudad.
A 8 kilómetros de Burgos está el Monasterio de Cardeña fundado probablemente en el siglo VIII. Es de origen benedictino y en una de sus alas estaba la casa solariega de Rodrigo Díaz, El Cid. Allí se quedaron su esposa Ximena y sus hijas doña Elvira y doña Sol cuando fue desterrado de Castilla por Alfonso VI. Tiene un gran claustro románico del siglo XII con evidente influencia árabe, una torre con elementos arquitectónicos del siglo X al XV, una iglesia abacial de estilo cisterciense y una capilla barroca donde se depositaron los restos de El Cid tres años después de su muerte en Valencia en 1099. Sin embargo durante la Guerra de la Independencia los soldados franceses profanaron la tumba tratando de borrar la memoria del país invadido. Hoy en la capilla del Monasterio sólo están los restos de 26 personajes vinculados a la familia Díaz de Vivar.

Desde 1942 el Monasterio de Cardeña alberga a la orden cisterciense. Si alguien desea hospedarse allí hay habitaciones en renta, aunque los huéspedes deben ceñirse a la eucaristía, la víspera y las demás rutinas monacales. Como rasgo interesante, hay talleres de cerámica que los monjes trabajan siguiendo tradiciones medievales.

Pero si uno no se quiere limitar a recorrer la ciudad de Burgos y sus alrededores, hay una ruta ciclista de 1025 kilómetros, con buena señalización y placas conmemorativas a lo largo del camino. La ruta del Cid permite visitar, partiendo de Vivar, todos los lugares que el Cid recorrió en la literatura y en la vida real.