sábado, 15 de septiembre de 2007

Tigre frente a un adolescente dormido


Silvina Ocampo

De acuerdo con una leyenda de la selva,
el tigre mira a su víctima, antes de ultimarla,
a través de una hoja.

El sol iluminaba antiguos y húmedos
Árboles tropicales abrazados
Cuando sin arrancarla de su tronco
El tigre con sus garras perforó
Una hoja en la sombra, blanca y verde,
Que oscilaba en el aire suavemente,
Y luego con sus ojos amarillos
Vio en el centro horadado de la hoja
A un reclinado y dulce adolescente
Que yacía durmiendo sobre el pasto
Con la cabeza oculta bajo el ala
Del sueño, dialogando con su amado:
-¿Te agrada el color negro de mi pelo?
-Es como una cortina y huele a incienso.
-Hieres mis palmas y mis dos rodillas.
-Para la gente somos como tigres
Que se devoran en los matorrales.
-La gente es un reptil diverso, avieso.
No me toques. Tus manos me lastiman.
¿Por qué será que te odio en vez de amarte?
-Yo que te llevo en brazos como a un niño
Atravesando alfombras y vestíbulos;
Yo que te cubro con mi cuerpo amante
Para que no te vean en los cuadros
Ni los perros desnudo pues te celo
Ahora me abandonas al deseo.
-Es tu fidelidad la que me espanta.
No me toques. Quisiera, Dios, que un tigre
Me despedace y para castigarte
Salpique tu camisa con mi sangre.
En el silencio abierto como un pozo
La hoja cayó al suelo entre la hiedra
Y sin apuro el tigre obedeció.


Tigre frente a un adolescente dormido destaca entre los poemas de la argentina Silvina Ocampo (1903-1994). Sin embargo no forma parte de ninguno de sus libros, fue publicado originalmente en la revista Vigencia en junio de 1981 y recuperado por Noemí Ulla para el volumen II de Poesía Completa de la autora. Silvina Ocampo es reconocida sobre todo por sus cuentos y novelas fantásticas. Cultivó su sensibilidad poética al lado de grandes artistas como su hermana Victoria, su esposo Adolfo Bioy Casares y los escritores Jorge Luis Borges e Italo Calvino.