viernes, 14 de septiembre de 2007

Nahui Olin (II)


Eran los años veinte, y el México macho se escandaliza ante un grupo de mujeres que, aún sin tener derecho a voto, rompen moldes y convenciones: Tina Modotti, Lupe Marín, Lupe Rivas Cacho, Nellie Campobello, María Dolores Asúnsolo (Dolores del Río), Frida Kahlo, Clementina Otero, Antonieta Rivas Mercado. De todas ellas Nahui Olin es la más atrevida, la más libre y rebelde. Pero la sociedad de su época prefiere calificarla como descarada, libertina y perturbada. Nahui prodiga su cuerpo, se retrata desnuda, habla sin prejuicios, rompe esquemas. Y la “gente de moral y buenas costumbres”, incapaz de comprender, le dice loca. “En mis medias hay algo que es mi carne, que miran sintiendo placer”.



A tono con su magnética inteligencia, publica en 1922 el libro Óptica cerebral, en 1923 Calinement, Je suis dedans y en 1924 A dix ans sur mon pupitre. Aparece en exposiciones colectivas con los más grandes pintores de su tiempo. Pero toda su obra es opacada por su belleza y por los escándalos que protagoniza. “Sé que mi belleza es superior a todas las bellezas que tú pudieras encontrar. Tus sentimientos de esteta los arrastró la belleza de mi cuerpo, el esplendor de mis ojos, la cadencia de mi ritmo al andar, el oro de mi cabellera, la furia de mi sexo, y ninguna otra belleza podría alejarte de mí”.


La musa que inspiró a Edward Weston una de sus mejores fotografías, la que posó para Diego Rivera y ofreció la perfección de su cuerpo a la cámara de Antonio Garduño, la gran anfitriona en torno a cuyos ojos y conversación giraba el mundo, empieza a quedarse sola conforme se marchita su belleza. Una beca de Bellas Artes le permite vivir con estrechez pero, decidida a ser independiente incluso de su familia, realiza trabajos modestos para pagarse una vez al mes una comida francesa. El resto del tiempo deambula por la Alameda y por San Juan de Letrán vestida con harapos y rodeada de gatos callejeros. Nadie reconoce en aquella estrafalaria anciana de 85 años a Nahui Olin, la mujer más bella de México durante los años 20. Nadie cita su nombre cuando muere en 1978.

6 comentarios:

CHARLIE VIRUS dijo...

bien, carmen mondragón, mujer emblemática
me gustó la reseña

Oishi dijo...

Oye que blog tan ameno tienes!!!
Nahui siempre me ha parecido mítica, emblemática, seductora.
Tienes una doble simpatía: ser mazatleco y buena plática.

Anónimo dijo...

Padrisima la pagina. Sigue asi

Lore dijo...

Me encanto el libro de Elena Poniatowska sobre las doce cabritas, entre las que destaca por supuesto Nahui...Besos!

Byte64 dijo...

Mira nomas la coincidencia, si la memoria no me falla murío justamente hace 33 años, el día de hoy, 23 de enero.

El libro de la señora Malvido me encantó, lo leí como mínimo cuatro veces, es una biografía muy interesante.

Saludos
Flavio

ícarovolando dijo...

Recuerdo a esta mujer allá por los años setentas, caminando por el centro histórico, en fachas, sucia, rodeada de animales callejeros, pero con una mirada impactante, traslucía una imponente personalidad; esto me perturbaba. Nunca me atreví a hablarle. Un día dejó de caminar por su paraíso cotidiano. Nunca supe que se trataba de Carmen Mondragón, Nahui Olin.