miércoles, 5 de septiembre de 2007

Derecha y educación II

Los neoconservadores sostienen que en el capitalismo funcionan muy bien la economía y la política y que es cuestión de cambiar los valores para lograr la total aceptación al sistema. Este es el sentido de la 'nueva generación de cambios' que se propone realizar ahora el Banco Mundial en países como México. Pero mientras las personas que trabajan con el conocimiento (intelectuales, maestros, investigadores) puedan socavar la legitimidad del sistema, para ellos estará perdida su "guerra cultural".

La educación holista es más peligrosa por ser menos explícita. En primer lugar se dirige específicamente a los maestros para conseguir de una manera más eficaz aminorar la participación política ciudadana. Para esto plantea que la política rompe con la posibilidad de "amor universal", sostiene que el lenguaje no es la vía del conocimiento y que la inteligencia es una cualidad que "no depende de la lógica ni las ideas".

Y como somos prisioneros de esas ideas "que nos han quitado la libertad para percibir el mundo", aísla a sus seguidores indicando que el único orden al que deben aspirar es el interno y espiritual. De esta manera educación holista y neoconservadurismo salvaguardan los intereses del sistema.

A nivel nacional, el vínculo entre los New Age y los neoconservadores en torno a la educación quedó de manifiesto en febrero de 2003, cuando todo México fue testigo de un abrazo público entre Martha Sahagún -esposa del ex presidente de México- y Elba Esther Gordillo -lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación-.

Quizá la Gordillo no pertenece a la secta holista, pero los objetivos del Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestros, celebrado en la fecha citada, la coordinación de las mesas de trabajo y la distribución de la Guía de padres estuvieron manejados por representantes de la 'educación holista' que ocupan importantes puestos en la estructura sindical del SNTE.

De hecho, la presentación oficial de la Guía de padres fue visto en su momento como un "proyecto de adoctrinamiento derechista con base en la infraestructura del Estado", según explica la revista Proceso 1371. Para los analistas el acto tuvo una lectura política: la alianza entre un partido conservador y el ala neoliberal del PRI. Pero también respondió a "la pretensión de implantar un sistema educativo conservador, impulsado por un grupo de organizaciones y empresarios ligados a la fe católica".

En mi opinión, el pacto Sahagún-Gordillo representa además los vínculos que el neoliberalismo puede construir entre el New Age -la educación holista- y el neoconservadurismo para asegurarse una poderosa base ideológica.