lunes, 17 de septiembre de 2007

La ética de Lipovetsky


¿Qué ética aplicar en nuestros días? Se pregunta el filósofo francés Gilles Lipovetsky después de afirmar que nuestras sociedades no están ante la muerte de la moral sino frente a una resurrección de los valores.

Lipovetsky distingue tres momentos históricos de la moral: el teológico, ligado a la religión y la iglesia, a la revelación y la sanción divina, al sentimiento de culpa y pecado. La moral teológica cree ciegamente en Dios, en la justicia más allá de la muerte, y considera valiosos el ayuno, la penitencia y la oración. Desde la experiencia de Lipovetsky esta época se ubica entre la Edad Media y la Ilustración, pero su descripción me recuerda la lógica que guiaba los actos de mis abuelos. Hay que pensar que el dominio español después de la Conquista se sustentó ideológicamente en un catolicismo guadalupano que se mantuvo, pese a la lucha de los liberales mexicanos, hasta la era de las haciendas porfiristas y más allá de la Guerra Cristera.

Después se transitaría a una etapa laica, a una ética fundada en la razón humana, lejos de los principios religiosos y la autoridad eclesiástica. Aunque esta ética es posible incluso para los ateos, las nociones de deber y sacrificio continúan vigentes. Todos tienen la obligación de ser castos, económicamente mesurados, limpios y trabajadores. Ser bueno exige abnegación y sacrificio: por sí mismo, por la familia, por la patria. En México, la escuela postrevolucionaria y el cine de la época de oro fueron fundamentales en la difusión de esta moral de llanto, martirio, renuncia y entrega, donde el deber es lo fundamental.

La fase posmoralista de la ética es la del individualismo moderno, con sus goces privados y su búsqueda de éxito y bienestar. Ya no importa el deber ni se trata de dar la vida por la familia, por la patria o por ideales revolucionarios. Estamos, dice Lipovetsky, ante una moral indolora, sin sacrificios ni imposición colectiva de obligaciones. Sigue habiendo caridad pero ahora dirigida desde los medios de información, con TV stars y shows. Y hay una resurrección de valores porque el hedonismo individualista se basa en valores mínimos como la democracia, la tolerancia, los derechos humanos y el rechazo de la crueldad, la esclavitud o la pedofilia.

No forma parte de la realidad de Lipovetsky que, por lo menos en México, ésta moral mediáticamente dirigida oculta negocios –por ejemplo el redondeo permite a los supermercados acumular dinero con el cual hacen donativos libres de impuestos-, y por eso plantea que el individualismo contemporáneo se equilibra con altruismo y aspiraciones éticas. No creo que se refiera al altruismo de las ‘damas bien’ de nuestro país, que realizan fiestas de un millón de pesos para donar diez mil. Ni a la moral de las transnacionales, que con todo y su ética no dudan en lanzar al desempleo a miles de personas si su tasa o masa de ganancia disminuyen. ¿Por eso afirma que el posdeber es la consagración sociohistórica de la ética?: que nos lo diga después de un fraude electoral como el del 2006 o durante la proletarización de las clases medias después de las espirales especulativas.


Creo que la categorización de Lipovetsky deja de lado los intereses del libre mercado mundial y pinta una sociedad de seres humanos donde la democracia no debe defenderse a cada día y donde todos podemos confiar en las buenas intenciones de los grupos de poder, neoliberales y neoconservadores. Habla de una ética de responsabilidad, pero al soslayar en sus escritos la lógica de la economía política actual, toma una postura que se pierde en el propio discurso: “Si queremos obligar –dice-, al individualismo irresponsable a retroceder, habrá que movilizar las inteligencias, formar y calificar a las personas, regular el mercado y la globalización, inventar dispositivos más favorables a los países en vías de desarrollo. Tendremos que inventar nuevos dispositivos de solidaridad”.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

huy,leí a lipvetsky,no completo,pero si leí un poco y me parece interesante la forma en que plantea ese individualismo enfocado a lo bueno,pero hay que aceptar también que a veces la gente se queda con eso y si,por tratar de ser ",más humano" niega q la gente pueda ser torpe o mediocre, porque suena feo, no lo dice,"porque no es humano"pero al momento de actuar, con sus propios actos afriman eso,desprecio, etc etc,
me encanto lo de la libertad de ewxpresión,lo de la individualización extrema que se vuelve un anonimato.
creo un tanto aplivable lo que dice,sobre todo porque aunque no era de hace un año lo que escribió,parece que estaba siendo testigo de muchas cosas que si se estan dando en la realidad.
gracias amigo por esta entrada estoy hablando de la ética en este autor y me ayudó a asimilar un poco mejor la lectura

Anónimo dijo...

la verdad que no me gusto para nada lipvetsky, me mandaron a estudiar su etica y sinceramente no entendi nada, repite siempre lo mismo.