martes, 25 de septiembre de 2007

¿Y México cuándo?

Hasta hace unos días, hablar de derechos humanos era referirse a derechos individuales. Surgidos desde una ideología liberal, los llamados derechos humanos negaban la posibilidad de defender la unidad cultural y la cosmovisión de los grupos que se definen a partir de su pertenencia colectiva. Esto cambia, por lo menos formalmente, a partir de la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas, aprobada el pasado 13 de septiembre por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).


La tradicional marginación a que han sido sometidos los pueblos indígenas en todo el mundo se acrecentó con la globalización. La ideología del ‘libre mercado’ en manos de las transnacionales, ha estado diezmando la tierra que para los indígenas es sagrada. Terratenientes, ganaderos, empresas refresqueras, soldados, narcotraficantes, especuladores, todos hincan las uñas de su voracidad en los territorios que se mantuvieron vírgenes a base de convivencia con la naturaleza, ricos precisamente por ubicarse fuera de la lógica de explotación capitalista de los llamados 'recursos' naturales.


En los últimos años, y en todo el mundo, los movimientos indígenas reavivaron una rebelión que por siglos se había mantenido para defender el derecho a la autodeterminación, al control de las tierras y recursos comunales, a la dignidad de las lenguas, culturas y tradiciones. El EZLN inició así el milenio, luchando, y consiguió la firma de un tratado, los Acuerdos de San Andrés, que tristemente los legisladores mexicanos comandados por Vicente Fox revirtieron: la ley Cocopa no aceptó la propiedad comunal porque las riquezas naturales del país son para el libre mercado, para manos privadas preferentemente transnacionales. La autodeterminación no se aceptó porque pone en riesgo la democracia ‘representativa’, que no representa a los electores sino a los grupos de alto poder económico.
Hace unos días la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas fue aprobada por la ONU. Esto no significa que el EZLN, los huicholes, los tepehuanes, los coras, los mayos y otros grupos indígenas del mundo ganaron ya la batalla. Significa simplemente que pueden luchar tras la bandera de un acuerdo internacional al que pudiera adherirse la legislación mexicana. Por lo pronto la Cámara de Diputados en Bolivia –Evo no es Calderón-, aprobó este 20 de septiembre la declaración de la ONU, a fin de restablecer la dignidad de 36 pueblos indígenas de aquel país. ¿Y México cuando?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Kenij ke ti me?

Esta frase significa ¿cómo estás? en lengua náhuatl, señal que al igual que el español tiene la importancia de ser hablada. Como dignos representantes de nuestra identidad, los indígenas merecen el reconocimiento e interés de los mexicanos. Aunque los más de 60 pueblos indígenas de México sean aislados del resto de los mas de 100 millones de mexicanos, son una parte latente que grita por se comprendida.

Rafael Zatarain Acosta dijo...

Kenij ke ti ne me? (continuación)

Aprende una lengua mexicana, y verás como valoras lo que es tuyo.