jueves, 6 de septiembre de 2007

Madame Bovary

La belleza de Emma Roualt (Madame Bovary) emerge a toda plenitud cuando va a fugarse con su amante Rodolphe Boulanger. Por eso se me ocurrió ¿qué tal si nosotros satisfacemos también nuestros sueños de pasión y aventura visitando los lugares de la novela? Un argumento especial está en la descripción que Gustave Flaubert realiza de ese momento de la vida de su heroína: "Tenía aquella belleza imposible de definir que resulta de la alegría, el entusiasmo, el éxito, y que no es sino la armonía del temperamento con las circunstancias". Tal vez las circunstancias no nos son propicias para viajar físicamente a la Normandía, pero podemos recurrir a la imaginación y empezar con la historia.

Soñadora, inteligente y calculadora, Emma había desarrollado su gusto por la pasión y la aventura a partir de la lectura de novelas y biografías. Tenía, dice Flaubert, "un temperamento más sentimental que artístico: buscaba emociones y no paisajes". A fin de liberarse de la vida campirana que le ofrecía su padre se casa con el médico Charles Bovary, pero inmediatamente choca con el carácter dominante de su suegra, a quien le decía "palabras dulces con voz temblorosa de cólera", y con lo regular y metódico del amor de Charles, un tipo apacible, pasivo, carente de opinión e iniciativa. Muy pronto el matrimonio se volvió monótono.

En una ocasión Emma asistió a una fiesta a la Vauviyessard y sumó a sus sueños el de la vida noble y lujosa. París se convirtió en el centro de sus anhelos y entonces buscó satisfacción leyendo a George Sand y a Balzac. Cuando los Bovary dejan Tostes para vivir en Yonville l'Abbaye Emma está embarazada. Allí conoce a Rodolphe Boulanger quien la corteja hasta conseguirla. Sin embargo el encanto del encuentro cede lugar gradualmente "a la eterna monotonía de la pasión". Esto volverá a suceder cuando en el transcurso de la novela Emma entabla relación con su segundo amante, por lo que termina frustrada y "hallando en el adulterio toda la insulsez del matrimonio".

"No era feliz, no lo había sido nunca. ¿De dónde venía, pues, aquella insuficiencia de la vida, aquella instantánea pobredumbre de las cosas en que se apoyaba? Nada valía la pena de ser buscado: todo resultaba mentira. Cada sonrisa disimulaba un bostezo de aburrimiento, cada alegría una maldición, cada placer su propio asco". Al ver todas sus puertas cerradas, las amorosas y las financieras, decide suicidarse, poner "punto final a las traiciones, las bajezas, los innumerables apetitos desordenados que la torturaban".
La trama de la novela se desarrolla en la región de Haute Normandie hacia 1850. Inicia cuando Charles Bovary, adolescente de 15 años llega a estudiar a una escuela en Rouen, un puerto a orillas del Sena a medio camino entre Paris y Le Havre. Cuando Charles y Emma se casan el cortejo desfila entre los campos de trigo con un violinista adelante y los invitados atrás, ordenados por categoría. La gente pagaba por el servicio médico una vez aliviada y Charles Bovary era famoso porque sabía hacer flebotomías: sangraba a las gentes a lo ancho como si fuesen caballos y para extraer muelas tenía "un puño infernal". Cuando su estado de ánimo lo exigió, los Bovary se fueron a vivir a Yonville l'Abbaye, el pequeño pueblo donde Emma conoce la infidelidad. El resto de la acción ocurre en Rouen, con sus iglesias góticas y sus casas blancas adornadas de madera.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me encanta tu forma de escribir, creo que esta mejor la lectura de tu escrito que la propia novela.