martes, 30 de octubre de 2007

Los clavos de Cristo



Al leer el blog de mi amigo Ruy Alfonso Franco me topé con la letra de una canción que escribí como tema para su película Los Clavos de Cristo, realizada en el 2001. Como entonces me concreté a leer el guión, a hacer la música y a grabarla, viví muy de lejos las tribulaciones de un equipo de producción que tuvo que aferrarse con las uñas a ínfimos maderos para mantenerse a flote. Sin embargo he estado en situaciones similares y sé qué se siente cuando faltan dinero, y equipo técnico, y no se ve el final, y se va desgastando la energía humana hasta que se vuelve asunto de dignidad alcanzar el objetivo, y se llega a límites que hacen dudar de la posibilidad de emprender de nuevo empresas similares.

Ahora me da gusto ver de nuevo a Ruy Alfonso en su medio, acompañando a su hijo Aramis en la aventura de hacer cine a través de la Escuela de Ciencias Sociales de la UAS. Recién revisé de nuevo la página Otro rincón claroscuro -en la que antes me había perdido debido a una organización extraña de los vínculos- y vi un documental dirigido por Ruy sobre la producción de la película Así perdono. El documental está en http://www.afranco.es.tl/Ruy-Alfonso-Franco.htm, y durante los últimos cinco minutos lo podemos escuchar hablando de su experiencia como profesor de cine.


De Los Clavos de Cristo no tengo fotos. Algunas imágenes de este post fueron tomadas del ya citado blog de Ruy Alfonso (http://infidenciaslacolumna.blogspot.com/), que pronto añadiré a mi lista de páginas favoritas para que mis lectores aprecien con regularidad los textos y dibujos de un bloguero que quita el prefijo a lo confidencial y escribe para sí al otro que lo escucha muy adentro. Por lo pronto, dejo la letra de la canción que da pie a este escrito para que ustedes la destrocen con saña y a ritmo de pop rock. La interpretó Rafael Rodríguez acompañándose con la misma guitarra que empleó para grabar con Elisa Pérez Meza otras canciones de la misma película: ¿Por qué? y El blues de las margaritas.



Cabalgando por mares
Despejados y azules
Estrechando ansiedades
Bajo un cielo sin nubes,
Palpando los lamentos
De la noche
Que abre muslos de sombra
Y se enreda en la piel

Ay, dónde te encontraré,
Convexo es el cristal,
Mis manos de papel

Ay, cuando te encontraré
Si el tiempo en el reloj
Es nunca y es tal vez…